Espiritualidad  Católica

 

 

Muchos hemos escuchado en alguna ocasión la frase que dice, “católico ignorante, seguro protestante”. Y debemos de entender este término -ignorante- desde el punto de vista espiritual, no así literal, de forma despectiva u ofensiva. La ignorancia que se menciona se debe adjudicar a una tibieza de nuestra parte por llevar una continuidad en nuestra formación.

Un católico nace con el bautismo, pero no se detiene ahí su formación, es un continuo crecimiento y fortalecimiento para alcanzar las Gracias prometidas por *Dios, a lo largo de nuestro caminar por esta vida.

Esta fortaleza la obtenemos por los medios sacramentales efectivamente. Pero, así como el cuerpo requiere de ejercicio físico y trabajo ó la mente de razonamientos para fortalecerse;  así mismo nuestra espiritualidad necesita de su ejercicio.  Estos ejercicios se llevan a cabo de diversas formas. En nuestro caso particular, podemos asegurar que es a través de las obras de misericordia.

La espiritualidad nos lleva a darle sentido a nuestra vida; nos permite mantener la vista en las cosas importantes y discernir cuales son estas y a cuáles debemos dar mayor prioridad. Gracias a esto, es que encontramos realmente un sentido a nuestra vida.

La vida espiritual católica es una vida que, si se adopta superficialmente, resulta difícil, insoportable o intolerante. Una vida espiritual católica que es vivida por compromiso social y no con *Dios, es una vida pesada y llena de sacrificios vanos, que no nos llenará y que, por ende, nos hará claudicar.

Todos estamos llamados a ser santos. La santidad en si misma es un camino que se lleva durante toda nuestra vida, es un aprendizaje constante a través del ejemplo de otros ya santos y de personajes vivos que buscan esa amistad con *Dios.

Santo es aquél que se esfuerza y lucha por superar los obstáculos que le impiden acercarse más a Dios y lograr parecerse cada vez más a *Cristo.

La santidad nos lleva a alcanzar la vida eterna. Ser santos supone un gran esfuerzo; y este esfuerzo lo llamamos vida espiritual, es decir, todas aquellas acciones y actividades que realizamos para alcanzar la amistad con *Dios. Por tanto, nuestra vida espiritual dará frutos de eternidad, en la medida que hagamos caso de los llamados y exhortaciones de *Dios.

El hombre santo es aquél que más se parece a *Dios, porque *Dios es Santo y su amistad lo ayuda a ser semejante a Él, santo como Él. Le permite ser un reflejo suyo hijo de *Dios, como su Hijo *Jesucristo”.

 La Cofradía del Sagrado Corazón de *Jesús, se encuentra en esta constante formación y damos gracias a Nuestro Buen *Dios de tener como formador espiritual a nuestro Párroco.

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