San Martín Obispo

 San Martin Obispo

San Martin nació dentro de los límites de la antigua provincia de Panonia (actualmente Hungría), cuando los húngaros paganos comenzaron a cristianizarse a finales del Siglo IX, el culto a San Martín comenzó a cobrar significación en esta región. El primer rey cristiano, San Esteban I de Hungría (975 – 1038), santificó la Abadía de Pannonhalma en honor a San Martín, pues se creía que su lugar de nacimiento había sido la montaña donde se fundó el recinto religioso.

La relevancia de este santo como patrón húngaro continuó a través de las décadas en el reino, aunque a finales del siglo XI el papel preponderante pasó a ser ocupado por el rey San Esteban y, posteriormente, a comienzos del siglo XIV, por la figura del rey San Ladislao I de Hungría (sin que el culto de San Esteban perdiese fuerza). Los motivos en altares continuaron apareciendo en iglesias húngaras con gran frecuencia hasta finales de la Edad Media.

La leyenda más famosa en torno a su vida sucedería en el invierno de 337, cuando estando Martín en Amiens encuentra cerca de la puerta de la ciudad un mendigo tiritando de frío, a quien da la mitad de su capa, pues la otra mitad pertenece al ejército romano en que sirve. En la noche siguiente, Jesús se le aparece vestido con la media capa para agradecerle su gesto. Esta es la escena que iconográficamente se ha preferido para su representación.

Martín decide entonces dejar el ejército romano y convertirse, lo cual no puede hacer hasta pasado un tiempo, al negarle su licencia el emperador.

Tras dejar la vida militar se bautiza y se une a los discípulos de San Hilario de Poitiers​ en la ciudad de Poitiers.

En el año 370 es nombrado Obispo de Tours. Su vida pastoral se caracterizó por la evangelización y la lucha contra las costumbres paganas. Perseguía las teorías del gnosticismo y maniqueísmo de Prisciliano. Acudió ante el emperador Magno Clemente Máximopara evitar que fuera ejecutado, mientras que el obispo lusitano Idacio de Mérida era favorable a la ejecución e insistió ante el emperador hasta que Prisciliano fue ejecutado. Martín, afligido y enfadado por este hecho, rompió sus relaciones con Idacio. Más tarde tuvo que reconciliarse con él, cuando el emperador más importante de la época se lo exigió como condición a cambio de terminar con las ejecuciones de priscilianistas.

Falleció en Candes en el año 397. Su vida la escribió Sulpicio Severo probablemente ese mismo año. Es uno de los elementos que contribuyen fuertemente a difundir su devoción y presencia en la cultura popular.

Su festividad se celebra el 11 de noviembre y como coincide con la matanza del cerdo en muchas regiones de España, de ahí el origen de la expresión «A cada cerdo le llega su San Martín».

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